lunes, 18 de mayo de 2015

DEPORTE Y SOCIEDAD


Hoy en día podemos definir el deporte como un fenómeno social todo el mundo hace deporte, está de moda lo vemos y leemos en los medios de comunicación, nos los “venden” en la publicidad. Entre los fenómenos más importantes ocurridos en los últimos 100 años se encuentra el deporte, los sociólogos tratan de explicar el hecho de que una conducta primitiva del hombre haya alcanzado categoría de verdadero fenómeno histórico y sociocultural.

 El deporte es una actividad cuya práctica tiene indudables ventajas físicas, psíquicas, educativas, afectivas y sociales, pero mal utilizado puede generar problemas, intereses y conflictos que lo desprestigian y te hacen parecer contrario e incoherente con sus principios fundamentales. En la actualidad el deporte es un fenómeno complejo, que parece una reflexión con objeto de poder formar una opinión crítica sobre los hechos, pensamientos y comportamiento que dentro de el o en su nombre se produce día a día.
Tanto el deporte como la sociedad han evolucionado lo que permite contemplar una realidad diferente que vamos a tratar de descifrar y contemplar.

Pensamos en deporte como la masa más grande en generar dinero alrededor del mundo o como un fenómeno capaz de organizar eventos fastuosos con metas como los entendimientos entre los pueblos y sociedades.

Pero, por otro lado, paralelamente vive y se desarrolla otra realidad y es la más importante aquella que hace realidad el deporte, y que también es deporte y es esa gran cantidad de ciudadanos que lo practican de forma anónima, que pertenecen a un club, que trabajan para una asociación deportiva, aquellos que son espectadores de los grandes eventos aludidos, los millones de  niñas y niños, jóvenes de todo el mundo que practican actividad física en sus colegios, los grupos de tercera edad, los discapacitados eso también es deporte con otro punto de vista inclinado más a la humanización y a la sociedad.


Los valores que el deporte aporta a la sociedad

Los valores que podemos considerar que el deporte aporta a la sociedad no sólo son aquellos que siempre se resaltan del mismo: cooperación, ayuda mutua, solidaridad,... éstos son, entre otros, los que podríamos considerar de alguna forma educativos y, por lo tanto, los más interesantes en nuestro ámbito de aplicación. No obstante, más adelante se pasará a comentar aquellos que van mucho más allá del aspecto educativo y traen otra serie de consecuencias sociológicas.

Sabemos que el deporte, desde un punto de vista moral, no es sólo una situación motriz que está regulada por un reglamento y que depende de una institución; es mucho más que eso. Cuando observamos a los deportistas vemos que ahí se está dando algo más que lo meramente físico, fisiológico, motor, e incluso psicológico.
 El deporte no implica solamente una serie de participantes, unos contra otros, corriendo detrás de un móvil; esto significaría dar a la espalda a algo tan importante como es la contextualización. Por ejemplo, un partido de fútbol, no puede considerarse como exclusivamente veintidós jugadores y un árbitro, aparte de lo que hay detrás (directivas, federaciones, etc.), lo que hay destacar y que hasta ahora ha estado relegado a un segundo plano es cómo jugadores que han salidos de chabolas o barrios marginales se han convertido en estrellas (y que esto no significa una legitimación de la igualdad de oportunidades como pudiera interpretarse), o como al final del partido los jugadores se dan la mano, el intercambio de camisetas,... así como criticar y denunciar todos aquellos actos que vayan en contra del espíritu deportivo (fair play).

 La enseñanza del deporte no puede estar únicamente influenciada por lo meramente formal, en el sentido de que no sólo basta con enseñar la "forma" de ese deporte.
 Hay que llegar mucho más lejos, partiendo, eso sí, de lo más cercano al alumno.
 Antes hablamos de lo educativo del deporte; ahora hablaremos de lo cultural del mismo.


En la enseñanza se suele caer en el error de descontextualizar los hechos, o por lo menos, de ignorar allí donde suceden. El deporte, como uno de los contenidos que nos compete enseñar, tampoco está exento de este manejo que con tanta ligereza es utilizado. La enseñanza del deporte no es únicamente el aprendizaje de las técnicas, tácticas,... como ya se dijo; esto sería empobrecer demasiado lo que éste significa.

 Se trata, pues, de enseñar los valores culturales que rigen a la actividad deportiva como uno de los elementos más importante para conservar la identidad cultural y el respeto a las demás culturas, como un derecho fundamental de los seres humanos así como un medio para formarnos como personas, entre otros aspectos. Hay que enseñar los valores que el deporte transmite (siempre desde el relativismo cultural, obviamente no pretendemos caer en el etnocentrismo, considerando nuestra cultura y nuestros valores como únicos y/o válidos) ya que son éstos los que verdaderamente van a hacer reflexionar a los niños sobre lo que en realidad significa el deporte y lo que éste aporta a nuestra sociedad y a ellos mismos.

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